
Patrones que nacen del oficio.
Cada pieza arranca en mesa de diseño: medimos razas, evaluamos peso, tracción y comodidad. Los patrones se prueban en perros reales antes de pasar a producción en serie.
Producción
Cada collar, correa y arnés Tibet pasa por siete etapas en planta propia. Así garantizamos que lo que vendes en tu negocio es resistente, consistente y reponible en cualquier lote.


Cada pieza arranca en mesa de diseño: medimos razas, evaluamos peso, tracción y comodidad. Los patrones se prueban en perros reales antes de pasar a producción en serie.

Trabajamos con poliéster de alta tenacidad, herrajes de zinc niquelado y forros suaves al tacto. Cada lote llega a planta con su ficha técnica y se inspecciona antes de entrar a corte.

Las cintas se cortan a medida con sellado térmico para evitar deshilachados. Esta etapa define la durabilidad real de un collar o una correa.

Costureras especializadas refuerzan los puntos críticos con doble pespunte en X. Es la diferencia entre un accesorio que aguanta meses y uno que aguanta años.


Cada herraje se monta a mano, se prueba bajo tensión y se ajusta. Solo pasa al siguiente paso si el cierre, el ring de paseo y la placa quedan firmes.


Antes de empacar, cada accesorio pasa por revisión visual y de tensión. Si una unidad no cumple, no sale del taller.

Empacamos por línea, talla y color, con etiquetado claro para que tu equipo reciba la mercancía lista para vitrina o estantería.
Producción propia
Al fabricar en planta propia podemos sostener pedidos al mayoreo, cumplir tiempos y mantener el mismo estándar entre lotes. Así trabajamos con veterinarias, tiendas y distribuidores en todo México.